El presidente ‘irresponsable’

Mariano Rajoy no dará una salida negociada a los presos de ETA. Foto: Moncloa

Foto: Moncloa

Franquito Rajoy solo responde ante Dios y ante la Historia. No puede ir al Parlamento a responder ante los grupos parlamentarios porque el Altísimo nos tiene dejados de su mano y también está el mañana por escribir.

Aunque el presidente en funciones dice que no es cosa suya sino de las leyes, lo cierto es que es un irresponsable. Y según vamos deduciendo, porque nada hay escrito, sus actos los refrendan su vicepresidenta y sus ministros, aunque al parecer son tan irresponsables como su presidente porque tampoco comparecen en las Cortes.

La Constitución sí que sabe lo que hay que hacer con el Rey, que por derecho es irresponsable: ahí dice bien claro que es el Gobierno al que le toca refrendar lo que haga. Pero ¡pedazo laguna!, nada dice sobre quién lo debe hacer cuando la irresponsabilidad es sobrevenida y el irresponsable es el presidente del Gobierno y, por extensión, lo son también todos sus ministros.

Que a Pedro Sánchez y Albert Rivera se les llena la boca hablando de reformar la Constitución pero ni palabrita sobre quÉ se tiene que hacer cuando el irresponsable es todo el Gobierno. Igual que debían de empezar a buscar soluciones constitucionales para cuando los que ganan las elecciones le dicen al Rey que no se someten a la investidura. Que llevamos ya tres meses desde las votaciones y aquí no hay quien acuerde ni gobierne, ni legisle, ni nada. Y lo malo es que parece que queda al menos otro tanto y luego ya veremos.

Pero que nadie se asuste. Los trascendentales compromisos ante la divinidad y la posteridad no obligan al presidente en funciones a tomar al pie de la letra las enseñanzas de Franco. Tampoco tiene que aprender del bolivariano presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que anda de regate en regate a un Parlamento que le es contrario. Nada de eso, que don Mariano sí que es un demócrata y tiene todo el respeto por la soberanía popular, aunque le sea adversa. Por eso le ha ordenado a un tercerón que escriba una carta a los líderes parlamentarios para contarles lo que han decidido en Bruselas sobre los refugiados. Porque al parecer un secretario de Estado sí que es responsable y entre sus atribuciones está la de viajar al Parlamento para responder a las demandas de información de los grupos parlamentarios e incluso debatir con ellos.

Se ha visto que puede incluso plantarse en el despacho del presidente del Congreso, Patxi López, para darle la doctrina oportuna sobre la irresponsabilidad de Mariano Rajoy y de sus ministros. Pero esta vez no ha hecho falta el traslado. Que con enviar una carta más bien larguita se han aviado.

Y hay que ver lo buen amanuense que ha resultado ser el señor secretario de Estado. Ha escrito negro sobre blanco que todo lo bueno que se ha acordado en Bruselas de respeto a los derechos humanos y a las leyes internacionales para protección de los señores refugiados hay que agradecérselo a España, que es quien ha pedido se incluya en la resolución final. O sea, tras la aceptación de los otros 27 socios europeos de la sobrada razón expuesta en la reunión por nuestro irresponsable presidente. Y encima lo ha hecho en su actual estado de precariedad, que parece que está como más atado.

Otra cosa hubiera sido de ser responsable. Presidiendo, por ejemplo el merecido y demandado gobierno de gran coalición, el que solo impiden los personalismos y la mezquindad de los otros líderes del país, Sánchez, el primero. Para empezar no habría ordenado escribirle cartas al Congreso. Ni hablar: el presidente pronunciaría un gran discurso para los diputados a través de un inmenso televisor de plasma.

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