José Luis Corcuera y los problemas del PSOE: retrato de ministro de un PSOE que no volverá (y III)

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Conocí a Corcuera siendo secretario general de Madrid del sindicato policial mayoritario, y coincidiendo con su mandato fui elegido secretario de organización nacional (1989) y secretario general (1992). Su asesor para asuntos sindicales, Jesús Armendariz, tras acumularme cinco expedientes disciplinarios por la comisión de faltas graves consecuencia de críticas públicas contra el ministro, me amenazaba con expulsarme de la Policía. La crítica no era bien recibida en Castellana 5, pero no consiguió callarla.

En 2006, con motivo de los continuos insultos del locutor Jiménez Losantos contra la Policía y los policías de ideas socialistas a los que hacía cómplices del 11M, difundí una carta crítica hacia el locutor que le llegó a Corcuera, alguien le facilitó mi teléfono y me llamó para felicitarme por la claridad de lo manifestado, ignorando que esa misma claridad me había costado cinco expedientes disciplinarios cuando él era ministro de Interior por criticar sus políticas y los errores que se cometían en la Policía. Coherencia.

Con motivo de la feria de Sevilla, en 2011 fue denunciado por un policía local por pretender acceder a la zona reservada de coches oficiales con el vehículo oficial que seguía utilizando 18 años después de haber dejado su cargo de ministro. Finalmente accedió a la zona reservada pero por la denuncia fue condenado a 300€ de multa. Otro ejemplo de coherencia de Corcuera y su ley aplicable a otros pero no a él.

Corcuera fue un ministro que no escatimó dinero para comilonas con políticos y mandos policiales; tampoco fue tacaño en el uso de fondos reservados, con los que regó bien a la cúpula policial de sobresueldos y a sus señoras de joyas, adquiridas con dinero para combatir el terrorismo, el narcotráfico, comprar confidentes, etc.

Pero sobre todo se empeñó en sacar adelante una ley que vulneraba los derechos civiles de la ciudadanía (cada dos meses había que llevar los libros de presentados en comisaría al fiscal; en 23 años de vigencia ni un solo libro de ninguna dependencia policial fue trasladado a la fiscalía ni ningún fiscal los reclamó).

Ahora, ya jubilado, se arroga ser poseedor de las esencias socialistas. Así le va al PSOE si el faro que los guía o la luz que alumbra a sus dirigentes la porta José Luís Corcuera, uno de los instigadores de la “patada en la puerta” del pasado Comité Federal con la que se les fue la mano y en vez de la puerta tiraron el edificio y el partido con sus 137 años de historia.

Corcuera se manifiesta como poseedor de las esencias socialistas desde la oligarquía del coche oficial y su buena pensión, sin haber rendido cuentas ni por el uso de fondos reservados ni por el desprecio a los derechos de la ciudadanía que provocó su ley, y se dice preocupado por el interés de España, su España, la de esta peste de dirigentes que han vivido muy bien en este país de corrupción y pandereta y que al ver que peligraba su cómoda forma de influir en el partido no han dudado en romperlo, destruirlo, derrotarlo, porque para ellos siempre fue una excusa para mantener su buen yantar y mejor vivir.

Corcuera representa a un PSOE irreconocible para muchos de sus militantes, un partido que posiblemente haya sido enterrado el pasado mes de octubre [dimisión forzada de Pedro Sánchez, n. de la r.] gracias a socialistas como él por más que todavía no se haya oficializado el entierro.

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