La infernal profesión de juntar letritas: el informe de la APM confirma que el buen periodismo ha muerto

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El 74,8% de los periodistas cede a las presiones que se ejercen sobre él para limitar su deber de informar y hacer buen periodismo. Es una de las tétricas conclusiones a las que llega el Informe Anual de la Profesión Periodística 2016, elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid y recientemente presentado. Un informe que pone blanco sobre negro lo que todo el mundo sabe: que el periodismo de verdad, el buen periodismo, ha muerto a causa de los poderes políticos y económicos y a la estrábica visión de unos malos empresarios que ni siquiera sirven para hacer dinero.

Quien la hace la paga y el que se mueve no sale en la foto. Eso es así en esta profesión, en las que las consecuencias de no ceder a esas presiones –que el 78,9% de los profesionales encuestados contratados declara haber recibido en algún momento; 79,1% cuando se trata de autónomos- son: el despido (20,2% de los casos), el ser relegado en la asignación de trabajos (48,6%) y otras sin especificar (31,2%).

Entre las razones que aducen mayoritariamente los periodistas contratados por un medio para ceder a las presiones se encuentran el miedo y las represalias: 52,9%, porcentaje que aumenta al 63,3% en el caso de los periodistas autónomos.

El Informe Anual de la Profesión Periodística 2016 recoge los resultados de una encuesta realizada entre el 15 de septiembre y el 19 de octubre y contestada por 1.833 periodistas de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), del Col.legi de Periodistes de Catalunya (CPC), del Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC-FeSP) y de la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (ANIGP-TV).

Los resultados generales del informe pueden consultarse PINCHANDO AQUÍ, pero transcribimos por su extrema importancia y gravedad algunos de ellos recogidos en su capítulo titulado ‘La Profesión’.

Presiones y autocensura: Las cuestiones referidas a la independencia en el desempeño profesional “están íntimamente ligadas a la libertad a la hora de desarrollar el trabajo y, por tanto, a la existencia o no de presiones”. Por anteriores ediciones de este informe se sabe que, “en este aspecto, la situación en nuestro país dista de ser buena, e incluso puede percibirse que empeora año tras año”.

– Según los datos proporcionados por la encuesta profesional realizada para el Informe Anual de la Profesión Periodística 2016, “las presiones aumentan, y si en 2012 había un 25,1% de profesionales que manifestaban no haber sido nunca presionados para alterar partes significativas de su trabajo, este año, ese porcentaje ha descendido 4 puntos.

Según se desprende de la información aportada por los encuestados, el 74,8% de los periodistas cede a las presiones. Las consecuencias de no ceder a esas presiones son: el despido, el ser relegado en la asignación de trabajos y otras.

En cuanto a la autocensura, el 57,2% de los periodistas contratados reconoce practicarla (58,5% entre los autónomos), si bien el porcentaje de los que se autocensuran “en numerosas ocasiones” desciende al 5,6% y 4,5%, respectivamente.

Aunque, en general, las presiones sobre el periodista, proceden de personas allegadas a la propiedad o la gestión del medio, no es infrecuente que provengan también del ámbito de los profesionales de la comunicación corporativa. De hecho, ellos mismos lo reconocen y prácticamente el 75% informa de que en su trabajo y con distintos porcentajes de frecuencia se ejercen presiones sobre los periodistas.

Fotoperiodistas y cámaras: Otra novedad de la edición de 2016 del Informe Anual de la Profesión Periodística es que proporciona por primera vez datos sobre la situación de los fotógrafos de prensa y camarógrafos, gracias a la colaboración prestada por la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (ANIGP-TV), cuyos miembros han participado este año en la encuesta profesional que sirve de base al grueso del Informe.

Una amplia mayoría de los fotógrafos y cámaras que contestaron la encuesta, el 63,9%, trabajan como autónomos, frente al 35,1% que están contratados por alguna empresa, un porcentaje que es prácticamente en inverso al de sus compañeros periodistas “plumillas”. En el caso de los profesionales de la imagen contratados, son los diarios en papel los que se llevan un porcentaje mayor (40,9%), mientras que entre los autónomos, son las agencias de noticias las que cuentan con más fotógrafos y cámaras en régimen de colaboración (51,3%).

“Por lo que se refiere al trabajo cotidiano de fotógrafos y cámaras autónomos, se trata de un colectivo que actúa con un cierto margen de libertad; lo más frecuente (56,4%) es recibir una orientación del medio sobre el encargo y luego dar libertad sobre su desarrollo y ejecución, pero también es relevante la cifra de quienes declaran tener una libertad completa para desarrollar su trabajo (43,6%)”, dice el Informe.

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