Los 221 insultos en castellano que debería usted saber: 16. Berzotas

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Como estamos en verano, vamos de experimentos. Sabemos que el castellano es un idioma muy rico. Pero es un hecho insólito si tenemos en cuenta que la mayoría de sus hablantes son, a día de hoy, mileuristas. Sin embargo, el español medio desconoce en gran medida una parte muy importante de nuestro extenso vocabulario: según expertos en lingüística como Fundeu BBVA, un ciudadano medio español no usa más de 1.000 palabras y sólo los muy cultos alcanzan las 5.000.

Por eso, para ponerle remedio a este descalabro que desaprovecha de manera descarada las posibilidades de nuestra lengua, en la revista GQ decidieron hace un tiempo ayudarnos a conocer esas palabras que la mayoría desconoce. Y como sucede siempre cuando uno comienza a aprender un idioma nuevo, empezaremos por lo más importante: los insultos.

He aquí, pues, una lista con 221 insultos que nos brinda el castellano y que usted debería controlar. Siempre se puede encontrar uno con un “abanto”, por poner un ejemplo. Cada día añadiremos un insulto nuevo.

16. Berzotas. Si le llaman ‘berzotas’ le están insultando de una forma similar a si le llamaran belloto o alcornoque; es decir, que están diciendo que usted es una persona ignorante o necia.

15. Belloto. El ‘belloto’ es un árbol chileno, de la familia de las lauráceas, cuyo fruto es una especie de nuez que sirve de alimento a los animales. Pero si le llama ‘belloto’ están usando con usted un insulto similar al de alcornoque; es decir, que es usted una persona ignorante y zafia.

14. Bellaco. Con ‘bellaco’ no hay ninguna duda: le están llamando malo, pícaro y ruin. Que lo sepa.

13. Bebecharcos. Que se bebe hasta el agua de los floreros. O, más bien, persona tan indigna que es capaz de beber de un charco. ¡Todo sea por no morir de sed!

12. Barriobajero. Al llamarle ‘barriobajero’ le están diciendo que, dado que e propio de los barrios bajos, o que vive o radica en los barrios bajos, es usted un inadecuado y un desgarrado en el comportamiento o en el hablar. Nada bueno, sin duda.

11. Barrabás. Si le llaman “Barrabás”, desde luego no le tienen en gran aprecio. Están haciendo alusión a Barrabás, aquel judío indultado con preferencia a Jesús de Galilea. Así que le están llamando todas estas cosas: persona mala, traviesa y díscola (por decirlo finamente).

10. Baboso. El calificativo baboso -del latín bavōsus, es decir, bobo- tiene hasta 8 acepciones, pero ninguna buena. Así que, si le llaman ‘baboso’, sepa que le están diciendo: Que echa muchas babas, o más bien bobo, tonto o simple, o puede que adulador o pelotillero, o, en términos más generales, que no tiene suficiente edad ni condiciones para lo que hace, dice o intenta. En todo caso, es un adjetivo en el que no le dicen nada bueno.

9. Atarre. La palabra “atarre” no está registrada en el diccionario, pero es un localismo con el que le van a llamar “Persona dejá, despreocupá y que no se avia”; es decir, que “Menudo atarre está hecho el Fori, miaquesque no hay manera de se avie”.

8. Artabán. La palabra “Artabán” no está registrada en el diccionario, pero se refiere a que los tres Reyes Magos eran en realidad cuatro. Este último, Artabán, se retrasó en el camino por atender a un pordiosero y perdió a la caravana.

7. Arrastracueros. Dicho en Cuba y Venezuela, se trata de rastacuero, un “Vividor o advenedizo”, y si se lo dice alguien de Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú o Venezuela, le llaman además persona “Inculta, adinerada y jactanciosa”.

6. Andurriasmo. Aunque la palabra “andurriasmo” no está en el diccionario, es un localismo con el que le llaman “Persona que va sucia, vestida con dejadez y que no se preocupa por su apariencia”. Es decir: “Anda y límpiate bien las morreras y metete los aldones que vas hecho un andurriasmo”.

5. Alfeñique. Sepa que si le llaman tal cosa, están diciendo que es usted una “Persona delicada de cuerpo y complexión”, pero de forma peyorativa, claro.

4. Alcornoque. No es que le estén diciendo que es usted un árbol siempre verde, de la familia de las fagáceas, de ocho a diez metros de altura, copa muy extensa y madera durísima, ni otras acepciones similares. Le están llamando, sencillamente, persona ignorante y zafia.

3. Adufe. O, lo que es lo mismo, un “Pandero morisco” o, más bien, un “pandero” dicho de forma coloquial y queriendo significar “persona necia”, aunque este insulto esté ya en desuso.

2. abrazafarolas. No está en el diccionario de la RAE, pero se trata de la banderilla de José María García, que usaba como coletilla de su iconoclasta chupópteros y del recurrente lametraserillos, ambas creaciones dirigidas mayormente hacia los directivos de la Real Federación Española de Fútbol.

1. abanto, ta. Si usted llama a alguien por el adjetivos ‘abanto’ o ‘abanta’, le está llamando “Aturdido y torpe”, o dicho de un toro, “Temeroso o espantadizo”. También le puede estar llamando un “alimoche”; es decir, un ave rapaz semejante al buitre, pero más pequeña, entre blanca y parduzca, con la cara amarilla y el cuello cubierto de plumas.

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